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la cuarta pared

martes, 18 de diciembre de 2018

Review: SHOPLIFTERS


By on 00:14



La primera película de Hirokazu Kore-eda que vi fue Un Día en Familia. Lo único que sabía de él en ese momento era que lo llamaban "el sucesor de Yasujiro Ozu". Reconocí claramente la influencia del director de Primavera Tardía en esa historia sobre un conflicto entre padres e hijos, ganadora del  premio Astor de Oro hace diez años. También vi algunas diferencias con el maestro japonés: a diferencia de Ozu, que nunca se ponía del lado de ninguno de los protagonistas de sus historias, Kore-eda demostraba una preferencia por los hijos o, mejor dicho, la generación más joven.

En su nuevo trabajo, Shoplifters (o Manbiki Kazoku en su idioma original), ese vuelve a ser el punto de partida: la historia entra en movimiento por la llegada de un nuevo y pequeño miembro a una familia no tan disfuncional como uno esperaría. Pero se nota que Kore-eda ha madurado mucho. Con esta película, que ganó la Palma de Oro en el último Festival de Cannes, el director japonés deja en claro que hace mucho dejó de ser un discípulo y se convirtió en un maestro con todas las letras.

El que no salta no actúa en una de las mejores películas del año:

Shoplifters
 se centra en la familia Shibata, formada por un padre (Lily Franky), una madre (Sakura Ando), una abuela (Kirin Kiki), una tía (Mayu Matsuoka) y un hijo de diez años (Kairi Jo). Apenas sobreviven gracias a los trabajos malpagos de los adultos y la pensión de la anciana, así que el papá y el niño a menudo cometen pequeños hurtos en supermercados. Pero para ellos no es un delito ("Las cosas que están ahí aún no pertenecen a nadie", dice el mayor). Es casi conmovedor verlos trabajando en equipo, como si fuera un simple juego entre padre e hijo.

Volviendo a casa una noche muy fría, encuentran a un niña abandonada (Miyu Sasaki) y la llevan a casa. Técnicamente es un secuestro. Económicamente les viene bien tener otro cómplice para sus robos. Pero lo que importa es el aspecto emocional: la niña rápidamente se adapta al clan Shibata y encuentra el hogar que nunca tuvo con sus padres biológicos. Parece ser que todos los miembros de la casa saben una cosa o dos sobre no tener una verdadera familia.

No sean boludxs, vayan a verla. ¡Es una de las películas del año!
(Respira agitadamente) No me canso de decirlo.

Los personajes están tan bien desarrollados que uno casi se siente parte de la familia. El elenco es sencillamente excepcional: resulta imposible destacar a alguno por encima del resto. El director de fotografía, Kondo Ryuto, captura imágenes llenas de color y de sombras y de vida, que parecen rodear tu butaca. El compositor Haruomi Hosono aporta algunas piezas musicales sutiles que acompañan perfectamente la historia. Ya desde lo técnico, Shoplifters es una película llena de humanidad.

Pero también lleno de humanidad está el mensaje, o más específicamente, la pregunta en el corazón de la película: ¿qué es una familia? Kore-eda, como todos los grandes artistas, no nos da la respuesta de manera directa. Sin embargo, nos deja picando una sencilla solución: una familia es un grupo de personas que se aman, no importa de dónde vengan o cómo se hayan cruzado sus caminos. Quizás suene demasiado simple. Pero en manos de uno de los mejores cineastas del mundo, no deja de ser revelador.



VEREDICTO:  9 - HAGAN KOWTOW A KORE-EDA

Shoplifters es una de las mejores películas del 2018. Personajes entrañables y realistas retratados con respeto y cariño, creando así una obra extraordinaria de cine humano. Recomendada para los fans del buen cine japonés, o del cine bien japonés, o sencillamente del buen cine. Sea como sea, aquí tienen a su nuevo sensei.


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