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la cuarta pared

sábado, 3 de noviembre de 2018

Review: BOHEMIAN RHAPSODY





Bohemian Rhapsody puede ser, casi coincidiendo con la definición que los personajes hacen de la historia misma de la banda, un poema épico. Tiene todos los elementos que una biopic debe tener. ¿Cuál es entonces el ingrediente extra en este fantástico viaje por el camino del héroe? Nadie puede sentir algo que no sea simpatía por Freddie Mercury.

El vocalista de Queen está ahí, entrega su alma en cada acto, en cada palabra, en cada composición, interpretación, acto musical. Como fue en la vida real, tanto los fans, los indecisos, y al final de la enumeración, los múltiples haters, pueden ver a Freddie frente a sus ojos. Y Rami Malek, a pesar de las burlas y las quejas, llena el papel con dignidad. "¿De verdad?", preguntan los incrédulos. Sí, posta posta. El actor ha trabajado, y se nota, en los gestos, la manera de caminar, de hablar, y las actitudes de Freddie. Y el trabajo arduo ha rendido sus frutos.



Luego, la pintura de época, el retrato de los padres de Farrokh Bulsara, devenido en estrella de rock (a partir de su decisión de cambiar oficialmente su nombre, su identidad, en una búsqueda más profunda de lo que parece) son excelentes. La idea no es tirar flores. En este último tiempo he visto películas que pretendían desde el inicio elevar una figura musical y llevarla tan alto como fuera posible, equivocando el casting, con actuaciones de medio pelo, sin alma (no voy a mencionar el nombre, pero creo que es obvio). Ver en la pantalla grande a un personaje así de fuerte, así de misterioso, contradictorio en ocasiones, ciertamente ególatra pero también necesitado de cariño y de afecto, interpretado con el respeto y esfuerzo con que Malek lo hizo, es digno de ser apreciado. Y el acompañamiento del resto del elenco, que se siente también natural y con un vínculo que resulta creíble para quien observa los sucesos narrados, vale mucho. Y hacen de Bohemian Rhapsody, sin dudarlo, una de las películas del año

La fase que todos conocemos, la más triste (no hay aviso de spoilers; ya saben cuál es el final), tiene una mirada quizá liviana pero respetuosa; distante pero certera. No juzga. Narra e involucra. Quien recuerde esos momentos, hace 27 años ya (se me caen las sotas), volverá a sentir la misma congoja.



Ahora sí; un ligero SPOILER sobre un detalle mínimo pero risueño: atención a Mike Myers y el espectacular guiño que verán durante su participación, en uno de los toques ligeros de humor que realmente hacen llevaderas las dos horas de duración del film.

Es cierto que la música, la obra, tal vez, más grande que banda alguna de rock haya legado al mundo, hizo todo más fácil para el director Bryan Singer (X-Men, The Usual Suspects), quien fuera "despedido" sobre el final del rodaje para ser cubierto por Dexter Fletcher (Eddie the Eagle). Lo cierto es que en los créditos el film se le atribuye y todos sabemos que de su mano, aún con la mirada del resto de la banda que todavía se mantiene activa, la película es lo que es. Tal vez no haya Oscars (no creo que haya sido la intención), taquilla colapsada y semanas y semanas de éxito. Ojalá me equivoque. El relato que se comparte lo merece. Pero la vida no está hecha de merecimientos, y Freddie de eso sabía mucho. Por eso mismo, a pesar de la suerte en las salas, podemos disfrutarla porque nos servirá para ver que todo es un milagro disfrutable ante nuestra vista, como Mercury nos cantó alguna vez.



VEREDICTO:  10 - DON'T STOP ME NOW

Nadie puede parar la fuerza de esta historia que tiene elementos sobrados para conmover. Ya lo dicen los integrantes de Queen en un fragmento clave de Bohemian Rhapsody: "Todos somos leyenda". ¡Y qué leyenda!


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1 comentarios:

  1. Coincido y no pude haber dicho mejor: "la película no juzga, narra" esta historia nos invita a pensar y reflexionar. Genial.

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