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la cuarta pared

martes, 12 de septiembre de 2017

Review: ASESINO: MISIÓN VENGANZA


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Michael Keaton no puede hacerlo todo. Puede pintarse la cara de blanco, despeinarse y ser Betelgeuse en Beetlejuice, puede ponerse un traje que imposibilita el movimiento corporal y aún así hacerlo parecer aterrador en Batman, y puede regresar al estrellato con una nominación al Oscar en un filme que -por alguna razón- él no se da cuenta que es sobre su propia vida en Birdman. Pero Keaton no puede salvar su nueva película, Asesino: Misión Venganza, porque su nueva película no es como Vicki Vale. Más bien es como Melania Trump.

La primera aparición de Keaton en esta película trajo una sonrisa a mi rostro. Él no es el protagonista; ese sería Dylan O'Brien (el pibe de The Maze Runner), quien llega a su campamento para aprender a ser espía. Keaton, que interpreta al "mentor", se luce en su primera escena, recibiendo a Mitch con dureza pero con su carisma clásico. Por un momento pensé "Bueno, esta película no va a estar buena pero al menos está Batman haciendo cosas copadas." Hmm-hmm: esa escena es la única en la que Keaton no se queda en el cliché del "mentor".

Michael Keaton es lo único bueno de la película (y estoy forzando bastante lo de "bueno")

O'Brien interpreta a Mitch Rapp, un joven que cae en el cliché de "perdí a un ser querido por el terrorismo y ahora quiero venganza". En este caso, ese "ser querido" es la novia con la que acaba de comprometerse (¿podés creer, che?). Dieciocho meses después de la tragedia, Mitch de alguna forma se ha convertido en experto en artes marciales, experto en el lenguaje árabe, experto en disparar armas y también experto en tener suerte: desde que es contratado por CIA y es enviado a su primera misión, se la pasa teniendo suerte, cada vez que desafía una orden de sus superiores se acerca más a cumplir su objetivo.

¿Cuál es su objetivo? ¿Realmente quieren saberlo? Va a haber un atentado terrorista y los americanos tienen que impedirlo. Lo mismo de siempre. Y los terroristas son ayudados (más bien dirigidos) por un americano que se hizo malo. Tan malo se hizo, que dedica su "monólogo del villano" a criticar a los Estados Unidos por la forma en que cagan al mundo; de más está decir que ninguno de sus argumentos tiene sentido. Creo que este es el mejor momento para decirles que el título original de esta película es American Assassin.

Dylan O'Brien habrá escapado de un laberinto, pero no puede escapar del bombardeo con drones de clichés.

Asesino: Misión Venganza (este nombre al menos suena algo poético) es una fantasía ultra-yankee que ya hemos visto una y mil veces, que no se destaca en ningún momento y ni siquiera llega a ser entretenida a fuerza de ser mala. Podría tirar acá un "Make America(n Film) Great Again", pero esas son demasiadas palabras en inglés. Además, al igual que la frase original, sería una mentira.

Termino, como corresponde, describiendo el final de esta película (sí, mínimo spoiler a continuación). Ya vencieron al villano y salvaron muchas vidas; sin embargo, la CIA descubre que el nuevo Presidente de Irán planea continuar el programa nuclear de su país. Lo último que vemos es a Dylan O'Brien de incógnito en un ascensor junto al mandatario iraní. O'Brien le sonríe a la audiencia, o al menos a los pocos (¿pocos?) boludos del otro lado que piensan que esa es una buena idea. Es por semejantes pelotudeces que Keaton le dijo "no" a Batman Forever.



VEREDICTO:  2.5 - ¡ABORTEN LA MISIÓN!

Asesino: Misión Venganza está recomendada para fans del cine de acción americano, fans de las armas y no seguir las reglas, y para fans de Donald Trump. Lamentablemente, todos conocemos por lo menos a uno.


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