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la cuarta pared

martes, 8 de noviembre de 2016

BARS 17: Alto Bardo


By on 16:23


El Festival Buenos Aires Rojo Sangre suele estar más orientado a las ficciones, pero siempre hay un espacio para documentales. En el equipo argentino, además de Audaz se Eleva (de Lisandro Leiva y Mariano Torres, que plantea varios dilemas respecto a la pornografía local), jugó Alto Bardo, de Osvaldo Sudak, el cual parte de un hecho completamente anecdótico pero lo cuenta de una manera tan dinámica y novedosa que termina siendo sumamente atractivo.

En el Sudak Club, departamento en planta baja con patio alquilado por Osvaldo, se solían celebrar fiestas memorables. Pero lo del Alto Bardo fue épico. En Abril de 2015, los amigos Dami y Adriana se iban a vivir a Irlanda. Qué mejor para despedirlos que organizar una fiesta con bandas, entre ellas Los Firestones, Surrender y Los Cataclismos, entre otros exponentes del punk y rock platense. Y no se imaginarán lo que sucedió a continuación...

El documental narra, con horarios precisos, la crónica de una fiesta que se fue de las manos pero pasó a la historia. Arranca por la llegada de los primeros invitados y una rancheada tranquila en el patio. Más tarde, mucho más tarde considerando los horarios de convivencia de un edificio de departamentos, empezaron a tocar las bandas. Cada invitado trajo a otro invitado y la capacidad del lugar se desbandó "un poco". Los vecinos, que decían estar sintiendo que el edificio temblaba como un terremoto, bajaron a tocar timbre. Obviamente, todos estaban ocupados agasajando a Dami y Adriana en su despedida, así que no les dieron mucha importancia. Los vecinos retrucaron llamando a la policía. Y los delirios siguieron hasta el amanecer.

Kato, el felino a quien va dedicado el documental.

La película es un pogo. Es una mezcla violenta pero a la vez amigable de registros documentales de la celebración, que dan cuenta del estado de euforia inofensiva de la gente (no hay pica, ni corridas, ni gente violenta), entrevistas a quienes estuvieron presentes (aunque muchos no recuerdan nada) y reconstrucciones ficcionalizadas de las diferentes secuencias (las intervenciones de los policías son impagables). El resultado es un collage con un ritmo increíble y momentos realmente desopilantes. Cuenta además con una gran participación de Pura Vida, el cenit del rock under platense, mostrándolo como un espacio de referencia y de intercambio cultural al que hay que ir al menos una vez en la vida si te preciás de ser rockero.


La galería de personajes que desfilan es sumamente pintoresca y la espontaneidad con que se plantan frente a cámara te llena de ganas de salir a bardear la noche y cruzártelos. Los vecinos y los policías también. Están reconstruidos desde un costado que los ridiculiza un poco, alejándolos del lugar de enemigos y colocándolos como ejecutores de estrategias torpes que no hicieron más que acrecentar la algarabía de los presentes. Sudak demuestra que no es necesaria una gran tesis ni una verdad universal para hacer un documental; parte simplemente de una fiesta que se fue al carajo y la recuerda en tono jocoso, punk, disfrazando la nostalgia de excesos. Y concluye que, en el fondo, aunque quizás en breve no se pueda repetir un desbande similar en la misma locación, mientras haya juventud de espíritu y alegría cualquier fiesta puede derivar en un Alto Bardo.


La Cuarta Pared

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1 comentarios:

  1. Tremenda reseña!!! Me siento premiado de la mejor manera y estoy mas que seguro de que también lo están todos los que participaron e hicieron posible el ALTO BARDO, incluyendo a Pura Vida Bar: "el cenit del rock under platense" que la sigue peleando, junto a muchos otros bares y centros culturales de La Plata frente a una nueva embestida de la política de clausura del rock y de la cultura, gracias enormes a La Cuarta Pared y Aye Turzi!!!

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