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la cuarta pared

martes, 12 de abril de 2016

Review: LA BRUJA






La Bruja es la opera prima de Robert Eggers, su primera película como director y guionista, habiendo hecho previamente sólo videos cortos y cortometrajes, como Hansel y Gretel y El Corazón Delator (basado en el cuento de Edgar Allan Poe), además de haber trabajado en áreas diversas como vestuarista y productor de diseño. Esto es algo a resaltar debido a que la frescura que nos trae el film sin duda alguna tiene que ver con la creatividad de una persona que no se rindió todavía ante el aparato hollywoodense de producción en masa.

Lo primero que tienen que saber es que sí, es una película de terror, aunque eso es justamente lo que la mayoría de la gente (te) va a decir que no es. ¿Por qué? Porque no abusa de los clásicos “jumpscares”, porque no es “gore al cuete”, porque no hay giros bruscos y sin sentido en la trama; básicamente porque no es como las demás. El film es una ráfaga de aire nuevo en un género tan bastardeado y con tantas ramificaciones y especificaciones como es el género de terror.

Eggers nos cuenta la historia de una familia inglesa del Siglo XVII, separada de su comunidad por diferencias religiosas, que vive en una granja aislada de todo y de todos. El grupo familiar está compuesto por William, el padre (caracterizado por Ralph Ineson, de Kingsman: The Secret Service; Katherinela madre (Kate Dickie, más conocida como la horrenda Lysa Arryn en Game of Thrones); Thomasin, la hija mayor (Anya Taylor-Joy, de Atlantis); Caleb, el segundo hijo (Harvey Scrimshaw, de Oranges and Sunshine), y los pequeños gemelos.


El eje central de la cinta es la familia y las relaciones que en ella se generan: las tensiones entre el rol del hombre como protector y proveedor, la madre como encargada de la crianza; y los hijos, cada uno con su rol característico que debe ser cumplido a rajatabla (la hija mayor como mano derecha de la madre y encargada de los quehaceres del hogar, el hijo mayor como futuro protector/proveedor de la familia y futuro heredero de la tierra).

En contraposición con la familia tenemos el afuera. Todo lo que no es la familia o Dios, debe ser temido; si bien Dios -para la religión católica, protestante o pagana-, como todos sabemos, debe ser temido además de adorado. La cinta nos invita a presenciar un ambiente en donde esos roles impuestos por la creencia religiosa son puestos a prueba por el afuera, que amenaza y ataca a una familia separada de su comunidad.



Los puntos fuertes de La Bruja son su atmósfera, el tono, la música y cómo está narrada la trama. Su ritmo lento pero firme hace que uno pueda prestar atención a todos los detalles propuestos, que los asimile y los vuelva parte de uno, parte de su experiencia. El ritmo ayuda a procesar una historia densa y por momentos compleja. Las actuaciones son precisas y claras, resaltando tal vez el personaje del padre, debido a esa voz grave que le da una fuerte presencia e impacto cuando aparece en pantalla. El film se caracteriza por lo simbólico: nada, o casi nada, está digerido, deglutido y explicado para los espectadores. Todo permite interpretaciones y lecturas diversas, lo que la convierte en una experiencia más rica e interesante.


El único problema que podría presentarse es que se trata de una película que le exige bastante al espectador, por lo que hay que verla concentrada y atentamente. Nada de hablar, ni comer pochoclo, ni gritar estupideces en el cine. Sí, a vos te hablo, pelotuda que gritó “¡UUH, QUE MIEDO!” ni bien empezó la proyección. La atmósfera y la tensión generadas por la película hacen que uno deba verla en un ambiente propicio y preparado para ese tipo de clima.



VEREDICTO:  9.0  -  MÁS QUE SIMPLES SUSTOS

La Bruja es un film que te invita a sumergirte en un universo repleto de significados y símbolos aterradores, logrando así sacudirte el piso y darte algo que no esperabas. Andá a verla aunque tu amigo que ya la vio te diga que no le dio nada de miedo.


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