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la cuarta pared

jueves, 2 de julio de 2015

Re-made in Argentina


By on 11:02


Con el estreno de La Patota, de Santiago Mitre, la semana pasada, una remake de la película original protagonizada por la eterna Mirtha Legrand allá por 1960, sumando al lanzamiento del trailer de la versión estadounidense de El Secreto de sus Ojos, se nos despertó el bichito de la curiosidad y empezamos a indagar sobre cómo funcionan las remakes en el cine local, ya que no es una metodología que tengamos muy presente.

Y no, a simple vista no nos sonaba el tema de las remakes a nivel local porque, sencillamente, no hay muchas. Hay, si quieren, cierta tendencia temática costumbrista que hace que muchas películas se parezcan, pero no, no son remakes. El último intento de versionar una película preexistente fue La Guerra Gaucha (película original de Lucas Demaré de 1942), que fue retomada por la productora Toma Virtual en el año 2011, pero el proyecto aparentemente fue abandonado sin llegar a concretarse. Aún así, en su momento habían llegado a subir a internet algunas imágenes.



Un caso que sí llegó a concretarse es La Barra de la Esquina, de Julio Saraceni, en 1950, protagonizada por  Alberto Castillo, María Concepción César, Pepe Marrone e Iván Grondona, sobre un cantor exitoso que regresa a sus pagos natales para rememorar etapas de su juventud. A pesar de lo aburrida que suena su trama general, Enrique Carreras sacó adelante una remake bajo el nombre Los Muchachos de mi Barrio en 1970, con Ramón "Palito" Ortega, Juan Carlos Altavista, Raúl Rossi y Rafael Carret.


La muchachada de a bordo fue concebida originalmente en 1937 por Manuel Romero. En 1967, Enrique Cahen Salaberry realizó una nueva versión, con la perlita de contar con Tito Lusiardo interpretando el mismo papel que 30 años atrás. Manuel Romero fue el director argentino más tenido en cuenta a la hora de realizar remakes: Enrique Carreras volvió, innecesariamente, en 1969, sobre Los Muchachos de antes no usaban gomina, originalmente producida en 1937. ...Y mañana serán hombres es un caso único: la película original data de 1939 y fue dirigida por Carlos Borcosque. En 1979 se estrenó su remake, de la mano de Carlos Borcosque... hijo.


Y...listo, pará de contar. El cine nacional no suele regresar sobre sí mismo. Pero donde solía volver a pisar (al menos hasta la década del '70) es sobre el camino de la adaptación de obras teatrales y novelas, y en este caso, sí son muchos los films que se han originado en base a la transposición literaria y también han sido varias obras las que se llevaron a la pantalla grande más de una vez.

Amalia (el primer largometraje argentino de 1914, escrita y dirigida por  Enrique García Velloso) estaba basada en la novela del mismo nombre de José Marmol. En 1936, Luis Moglia Barth, con Herminia Franco como protagonista y ya en un marco de cine sonoro, vuelve a adaptar la novela para llevarla a la pantalla grande.

Joven, Viuda y Estanciera, la película basada en una obra de Claudio Martinez Payva, sobre el capataz de una estancia que protege a la viuda millonaria de los cazafortunas que intentan enamorarla, fue llevada al cine en dos oportunidades: en 1941 de la mano de Luis Bayon Herrera, con Mecha Ortiz y Santiago Arrieta, y luego en 1970, de la mano de Julio Saraceni, con Lolita Torres, Jorge Barreriro y una participación del inmortal Luis Landriscina (de verdad, ¿vieron que no envejece?).

Lo que le pasó a Reynoso es un caso muy particular: basada en un saintete de gran éxito de Alberto Vacarezza, que rompió todo en 1930 en el Teatro Nacional, tuvo dos versiones cinematográficas; la primera en 1937 y la segunda en 1950... ambas dirigidas por Leopoldo Torres Rios (nuestra propia versión de Alfred Hitchcock haciendo dos veces El hombre que sabía demasiado, ¿qué tul?).


Muerte Civil, sobre la obra La Morte Civile de Paolo Giacometti, fue adaptada primero en 1910 por el pionero Mario Gallo, y luego, ya con sonido, en 1954 de la mano de Alberto D'Anversa (un director no muy prolífico que desarrolló su filmografía tanto en Argentina como Italia y Brasil). Una de gauchos que sí se concretó fue Nobleza Gaucha (que sí, ante el furor de la película en Argentina y países limítrofes, su nombre fue adoptado por una marca de yerba que sigue vigente hoy en día) en 1915 de la mano de la tríada de Humberto Cairo, Ernesto Gunche y Eduardo Martínez de la Pera, sobre el Martín Fierro, que se volvió a llevar a la pantalla con el mismo nombre en 1937 de la mano de  Sebastián M. Naón, con Olinda Bozan y Agustín Irusta. 

Otros ejemplos son La Novela de un Joven Pobre (sobre la novela Le Roman d'un jeune homme pauvre de Octave Feuillet, con películas de Luis Bayón Herrera en 1942 y Enrique Cahen Salaberry en 1968); Santos Vega (el mítico payador de los poemas de Rafael Obligado y la novela de Eduardo Gutierrez, que inspiró las cintas de 1917 (Carlos de Paoli), 1936 (Moglia Barth), 1947 (Leopoldo Torres Ríos) y 1971 (Carlos Borcosque hijo); ¡Qué noche de casamiento! (obra de Ivo Pelay, películas de Julio Porter en 1959 y Enrique Carreras en 1953), y Un guapo del 900, sobre la obra de  Samuel Eichelbaum, dirigida en 1952 por Lucas Demaré, 1960 por Leopoldo Torre Nilsson y en 1971 por Lautaro Murúa.


Y lo que sí existen y cada vez son más prolíficas, son las remakes extranjeras: Nueve Reinas (2000, con Ricardo Darín y Gastón Pauls) devino en la flojita Criminal (de 2004, con John C. Reilly y Diego Luna) que fue un gran fracaso en los Estados Unidos y a nosotros ni nos llegó a salas. Un Novio para Mi Mujer (de Juan Taratuto, con Valeria Bertucelli y Adrián Suar) fue dirigida en la cinematografía coreana por Min Kyu-dong (Memento Mori) en el 2012; la comedia de la insoportable pero hermosa Tana Ferro también tuvo versiones en Italia y en México. No sos vos, soy yo, también de Taratuto, del año 2004, en este caso con Diego Peretti y Soledad Villamil, tuvo en No eres tú, soy yo, del 2010, su remake mexicana de la mano de Alejandro Springall. 

Actualmente también hay películas de las cuales se han comprado los derechos pero las nuevas versiones no han sido concretadas: Buena Vida Delivery (2004, de Leonardo Di Cesare) fue comprada en Rusia; El Hombre de Al Lado (2009, Gastón Duprat - Mariano Cohn) se va para Brasil y España, y Corazón de León, con un Guillermo Francella enano, se revisará en Colombia.

Criminal.

¿Qué nos parece? Eeemmmh... no hay muchas alternativas. Si bien cada caso es particular, o estás a favor o estás en contra. Dejar que glorias como Rosaura a las Diez, Los Tallos Amargos o El Dependiente caigan en manos de productores angurrientos que traten de hacerlas caminar cual zombies dándole a Rosaura un Iphone o instalando en la Ferretería de Don Vila un Posnet... sinceramente no es una opción. Mejor que estos grandes clásicos sigan a salvo y que a nadie se le ocurra revisitarlos. 


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