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la cuarta pared

martes, 16 de diciembre de 2014

Directo al blu-ray: SNOWPIERCER


By on 09:59


¿Cómo puede ser que un comic francés de principios de los ’80, Le Transperceneige, termina siendo adaptado al cine 30 años más tarde de la mano de un director surcoreano con co-producción de Sony Pictures y actores americanos de primera línea? Yo les voy a decir cómo: piratería (no se rían, es en serio, lo cuentan los mismos autores del comic).

“Debe ser cualquier cosa, con semejante menjunje” varios de uds. se estarán diciendo. Y yo les voy a responder “Que prejuiciosos de mierda que son, porque la peli la rompe” (perdón por lo agresivo)

Snowpiercer (algo así como “Rompehielos”) fue llevada a la pantalla grande por Joon-ho Bong (The Host) en 2013 con un presupuesto de 40 millones de dólares, convirtiéndose así en la película más cara de la historia del cine coreano. Pero uds. vieron que los directivos de Hollywood son re salames: te estrenan con bombos y platillos una bazofia de Adam Sandler haciendo de él y su hermana gemela, y esta genialidad te la guardan en un cajón durante 1 año. Por suerte finalmente fue estrenada en USA en Junio y, gracias a que rápidamente salió en Blu-ray, ya la podemos disfrutar tranquilos en el sillón de casa (¿Los cines argentinos? Bien, gracias).

Como toda peli de ciencia-ficción que se precie, arranca con un escenario post-apocalíptico: frente a una crisis de calentamiento global ya incontrolable, los gobiernos del mundo deciden liberar un producto en la atmósfera que “enfríe un poco" el planeta. Por supuesto esto les sale como el orto, dando así origen a una nueva Era glacial que termina aniquilando a casi toda la raza humana. Excepto a aquellos afortunados que logran abordar el Snowpiercer: un super tren diseñado por un erudito de la ingeniería ferroviaria llamado Wilford; una maravilla sobre rieles capaz de recrear de la manera más fiel posible diversos ecosistemas y albergar a cientos y cientos de personas en sus múltiples vagones. Es un Arca de Noé en constante movimiento gracias a su "Motor Sagrado" que no se detiene jamás, circulando en una sola vía que recorre el mundo dando la misma vuelta una y otra y otra vez (es gracioso por ejemplo cuando “festejan” el Año Nuevo, determinado al pasar sobre un puente en particular).

Sí, ya sé, leído así suena como una idea bastante pelotuda. Pero créanme que funciona, y muy bien. La estructura narrativa, al igual que el tren que da título al film, una vez que arranca no se detiene: avanza con ritmo constante a gran velocidad, revelando secretos con cada vagón que van atravesando los protagonistas.


Uno de los requisitos fundamentales para una gran historia del género (según lo dicta su origen literario) es que no importa si la historia transcurre en el año 2031, como en Snowpiercer, ó en el 3547: debe hablar de la condición humana y, principalmente, ser una alegoría de los problemas de nuestra sociedad actual.

En este caso, dicha alegoría es bien clarita: una sociedad netamente clasista, donde unos pocos tienen mucho y unos muchos tiene poco. Y esos que tienen poco son enviados al fondo. Literalmente, porque los amontonan en los vagones de atrás, despojados de luz, higiene y comida. Es una especie de Auschwitz en un vagón del Sarmiento, para que se den una idea. Tras 17 años de vivir en dichas condiciones deplorables, es de esperar que se gestione una rebelión. Esta vez va a estar encabezada por Curtis, interpretado por Chris Evans (si no saben que es el Capitán América no entiendo qué hacen leyendo este blog), quien siente que tiene la voluntad pero no la chapa suficiente para liderar (tiene sus motivos el muchacho). Curtis está secundado por su amigo/lacayo Edgar (Jamie Bell, el de Billy Elliot y la nueva de Fantastic Four), su mentor/gurú Gilliam (el siempre confiable John Hurt, de V for Vendetta), y su oriental drogón/capo de turno Namgoong Minsoo (Kang-ho Song, de The Host), entre otros. Una vez que ya se reunieron todos, arranca la batahola y van pa’l frente, decididos a llegar a la cabecera del tren y destituir al tal Wilford (a quien casi nadie conoce).

En el camino obviamente encontrarán la resistencia obligada, encabezada por Mason e interpretada por una sublime Tilda Swinton (The Chronicles of Narnia), casi irreconocible bajo el maquillaje. Los combates entre las facciones antagónicas son excelentes: piensen que, en definitiva, toda la película se desarrolla en un laaaaargo corredor, así que la acción es claustrofóbica y bien cercana, cara a cara, palo a palo. Por cierto, la “utilidad” que se le da a los túneles los convierte en algo de temer.

¡Ahí se agarran, eh!

Pero sin duda el mayor atractivo de Snowpiercer es la constante sorpresa que ofrecen los vagones: a medida que Curtis y su grupete avanzan y van “subiendo de clase”, los ambientes van cambiando uno tras otro, con sets magistralmente diseñados en un espacio sumamente reducido. Eso logra captar la absoluta atención del espectador, quien todo el tiempo se pregunta “qué habrá en el próximo vagón”. Y ciertamente hay de todo.

Cualquier otra cosa que les cuente sería ya entrar en terreno de spoilers, y una verdadera lástima: la película tiene suficientes sorpresas, incluso sobre el final, para que valga la pena animarse a verla sin mayores datos que esta review y que confíen en mí (dale, soy buen tipo, confíen en mí… porfa, no se vayan). Justamente por eso evité poner algún trailer (todos revelaban algo) y me limité a un par de imágenes nomás. ¿Vieron? Les dije que soy buen tipo.



VEREDICTO:  8.5 - ¡SUBÍTE AL TREN!

Snowpiercer es una muy grata sorpresa dentro del género de ciencia-ficción: una idea original sobre un tema demasiado real, fantástica pero en un ambiente creíble, con muy buenas escenas de acción, un desarrollo que te mantiene enganchado de punta a punta, y uno de esos finales que te deja pensando. A mí me dejó pensando en comer helado, por ejemplo.


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